dissabte, 24 de juliol de 2010

Potser si hagués estat divendres. O dos dies abans. Potser si no hagués fet fred. O haguéssim portat jaqueta. Potser si visquéssim al mateix país. La mateixa ciutat. Si jo hagués nascut cinc o sis mesos abans… No. Si hagués pensat en el moment…o clar, si no hagués pensat en res… O potser no. Hauria d'haver dit una altra cosa. Però llavors…

Potser és que tu i jo no… I tot el que podríem haver estat tu i jo, si no fóssim tu i jo?

divendres, 8 de gener de 2010

Primero de enero, ya sin ti.




01.01.2010



Cariño, no es una carta de despedida. Tú nunca te irás, lo sabes, ¿no?
Aunque si pudiera volver la vista atrás, cinco años atrás...Dar gracias a cada pequeña cosa que me llevo hasta ti y a aquella magia que nos conectó enseguida.
Me encantaría poder contarte otra vez todos los momentos que hemos pasado juntos. Pero luego ocuparía muchas páginas y mi memoria no da para tanto, tampoco...
Me quedo con las noches en la playa hablando y ahogando penas con la luna. Pero siempre con el punto final de tu sonrisa, de oreja a oreja... O aquellas tardes de piscinas y juegos... con las canciones de aquel verano, que se hizo corto!
Y aquellos planes de futuro juntos? Todo sería genial.
O cuando aquella noche que me viniste a buscar a casa y te llevaste un buen golpe de farola... Y lo que ha dado de sí esta anécdota, eh?
O otro año, que me llamaste a la una y media de la madrugada, pidiéndome una cama para dormir, que te habías quedado fuera de la habitación con las llaves dentro! Y el recordarlo...
O aquel encuentro, aquel abrazo después de todo aquello...
Siempre nos hemos dicho adiós y el siguiente verano has vuelto. Esta vez no será la excepción, siempre seguirás aquí. En la misma playa, en la misma arena y entre las mismas olas los mismos abrazos.

Escribo todo esto mientras suena aquella canción que un día me dedicaste y que tanto me hace temblar ahora...
No te olvidaré nunca, Cristian. Te quiero muchísimo y nunca dejaré de hacerlo.
Nunca me has fallado a pesar de la distancia y sé que ahora, aunque estes en el cielo y la distancia sea mayor, tampoco me vas a fallar...
Descansa en paz, grandullón...

TE QUIERO.

diumenge, 18 d’octubre de 2009


Mis pies congelados se balancean por el impulso de mis piernas inquietas sentadas en el sillón. No tocan en el suelo. De vez en cuando, la punta de los dedos roza la alfombra. El suave y a la vez brusco tic-tac del reloj retruena en mi oído. Cada paso que la saeta avanza es un tiro a mi corazón.
Transcribiré mis pensamientos como si mis manos y mi cabeza fueran de personas distintas. Las manos trabajarán con frialdad, picando las teclas de manera ágil y sin fijarse apenas en el significado de las palabras que acaricia. Mi cabeza tendrá de mientras otra discusión con mi corazón sobre lo que pueden contar. Ésta será una carta de esas que nunca envías ni llegas a poner en un sobre. Las manos trabajan para mí y hoy no importa lo que piensen los demás.

No tacho los domingos de mi calendario, son días que no utilizo.

dissabte, 17 d’octubre de 2009

Divina comedia


Tengo doce hojas con más de ochenta frases tontas en cada folio, una detrás de otra, todas sin sentido. Ninguna tendrá sentido hasta que mi teléfono suene y en ese instante en mi mente cincuenta palabras, cien momentos y a mil el corazón. Dudas sobre si contestar a esa llamada o no.

Media sonrisa, un suspiro, dos segundos y tres palabras: "¿Sabes quién soy?". Qué facil la respuesta y qué difícil que me salga la voz. "¿Cómo no voy a saber quién eres?" Me es inexplicable describir los cosquilleos al escuchar tu voz mediante el teléfono, se me pinta la sonrisa tonta, enmudezco.

Pero sigo aquí: sentada en el suelo con las piernas cruzadas y una camiseta ancha, mirando la pantalla del teléfono, con la mínima esperanza de que suene y así cumplas la promesa que hiciste el último día, fijando tu mirada fría sobre mis labios y tus manos, siempre con prisas...
Me encantaría creer que todo lo que vivo es realidad. Gran teatro. No quiero creer que es un simple o complejo guión.
Lo escribo para no pronunciarlo en alto y darme cuenta de que es verdad que es falso. Divina comedia...

divendres, 16 d’octubre de 2009

Quizás nunca te dije te quiero debajo de ninguna luna llena. Me escondía de tu mirada entre el perfume de tu cuello. Yo no tuve ninguna noche en París contigo. Nos guiábamos mutuamente entre las calles más acogedoras y, aún cogidos de la mano, suspiraba y tú negabas con la cabeza. Eso me bastaba para quedarme.Música que queda lejana y luces que aún alumbran mis recuerdos, con la misma potencia de luz que me alumbraron esos coches que pasaban por la carretera mientras nosotros seguíamos allí: distantes, fríos.
Hará un año y unos quince días que rocé tus labios por primera vez. Ahora recorres las mismas calles pero con distinta compañía. ¿Sabes qué es lo más ridículo de todo esto? Nunca creí que necesitaría una hoja de papel para hablar de ti conmigo misma, a las cuatro de la madrugada. He tardado muchas canciones a escribir estas líneas.